Ayer por la mañana, el día empezó torcido y con prisa.

El despertador sonó. Los hermanos Pau y Ander ya estaban en marcha.
Mochilas medio abiertas, desayunos a medias, el reloj avanzando sin pedir permiso ni perdón.

E Inés no.

Inés seguía en la cama.
Con esa energía que no es sueño del todo, pero tampoco ganas.

Mamá Anna se acercó cantando, con su amor y dulzura innata.

Pero Inés no quería nada y de malas formas,
dijo que se fuera.

Inesita en estado puro

Aparecí en escena yo, el papá de la criatura (Fernando),
Le dí los buenos días lanzandole un beso al aire.

Le acerqué la ropa que había preparado la noche anterior.

La miró, y dijo:
“No”.

Probamos otra camiseta.
“No”.

Otra.
“No”.

Y ahí apareció lo de siempre.
La voz interna que dice vamos, no hay tiempo.
La tentación de apretar un poco más.
De tirar de norma, de límite, de autoridad.
De teoría (sea del tipo que sea).

De hacer que encaje en la mañana porque la mañana no espera.

Sentí el cansancio.
Sentí la presión del horario.
Sentí a los hermanos esperando (que ellos no tenían culpa alguna)

Y también sentí algo más.

Que aquello no iba de ropa.
Ni de obedecer.
Ni siquiera de ir al cole.

Así que paré.

Me senté a su lado.

Aguanté sus malas formas (sin querer),
pidiendo un mínimo respeto (sin hablar).
La miré de verdad.
No para convencerla, sino para entender qué estaba pasando ahí dentro.

No tenía una respuesta clara.
No sabía si estaba cansada, saturada, triste, desbordada.

Solo sabía que su cuerpo decía “no puedo” antes de que su boca pudiera explicarlo.

Y elegí quedarme ahí.
Acompañar sin resolver.
Escuchar sin corregir.
Estar sin garantías.

No sé si lo hice bien.
No sé si fue la mejor decisión.
No sé si mañana lo haré igual.

Sé que llegamos justos.
Sé que el caos no desapareció.
Sé que no hubo una solución perfecta.

Pero también dos cosas MUY importantes:

1)

No lo hice solo por Inés,
lo hice por mí, sobre todo por mí.
Un papá o mamá que mira más allá,
que intenta adentrarse en lo que no se ve directamente,
para evolucionar y aprender realmente.

2)

Que Inés no estuvo sola en ese momento.
Que no tuvo que luchar contra mí.
Que su “no” fue escuchado, aunque el día siguiera.

———

Y para mí, como padre, eso también cuenta.
Aunque no se vea.
Aunque no se mida en resultados.
Aunque no encaje en manuales rápidos.

Acompañar así no es ser permisivo ni blando.
Es ser honesto en la relación.
Es elegir presencia cuando lo fácil sería reaccionar.

Es aprender a llevar pensamientos del tipo:
“te está tomando el pelo, solo quiere salirse con la suya, etc..”

Cada hijo es diferente y único.

Y nos dimos cuenta la importancia de identificar,
lo que necesitan o no en cada momento.

Ahí está el verdadero aprendizaje y la educación.

Comparto esto porque sé que no soy el único.
Porque sé que muchas mañanas y días se parecen demasiado a esto.

Y porque, si hoy te has sentido ahí, quiero que sepas algo sencillo:

No estás solo.
Y no hace falta hacerlo perfecto para hacerlo con amor.
Lo importante de trabajarte como padre,
antes que enfocarte en tu hijo.

💧 La dosis de hoy

Hoy no intentes arreglar nada.

Si tu hijo se resiste, se apaga o se desborda, prueba solo a estar.
A mirar un poco más allá del comportamiento.
A escuchar lo que no sabe decir.
A descubrir y aprender lo que realmente necesita en cada momento.

A descubrir y aprender lo que necesitas TÚ como padre/madre.
De esta manera, lo invisible se vuelve visible.

No necesitas tener respuestas.
A veces, la presencia ya es suficiente.

Y eso, también es EDUCAR y APRENDER.

Estamos pensando en crear una pequeña comunidad para papás y familias,

¿Te apetece realmente que la creemos y compartamos?

Seguimos.
Juntos.
En el caos.

PD: No solemos pedir nada, pero si quieres compartir esta “newsletter” con otras personas, y que disfruten como tú, nos harías un gran favor.

Es gratis, ya lo sabes je je je.

PD2: Si quieres hacer alguna propuesta o quieres colaborar con nosotros, escríbenos a [email protected]

Nos seguimos leyendo, si tú quieres :-)

Una pequeña pausa.
Una dosis de calma.
Nada más. Nada menos.

💧Tu dosis, eres tú.💧

Con cariño,
Anna y Fernando | Dosis de Calma

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading