-Al que no quiere caldo, se le dan dos tazas-
Eso dicen, ¿no?
La semana pasada, en la puerta del colegio, tuvimos una de esas escenas que no salen en los libros de crianza llenos de tópicos.
Inés quería cambiar de mochila.
No porque sí.
Porque necesitaba una más grande para llevar todos sus trabajos: los del cole, y también los que tenía en casa.
Y ahí estábamos.
La hora justa.
La puerta abierta.
El resto de niños entrando.
Probamos entonces con validar:
— Entiendo que quieras llevarlo todo.
— Tiene sentido que te preocupe.
Nada.
Seguimos por donde casi siempre empezamos los adultos:
la lógica.
— Cariño, hoy no hace falta. Con esta mochila es suficiente.
— Si ahora volvemos a casa, llegamos tarde.
— Vas a perder tiempo de pintura, que sé que te encanta.
Nada.
Luego las alternativas:
— Lo hacemos esta tarde, con calma.
— Miramos tranquilas qué llevar mañana.
Nada.
Y ahí llega el momento incómodo.
Ese en el que te das cuenta de que lo estás haciendo -bien-..
pero no está funcionando.
Porque Inés no necesitaba más razones.
Ni más explicaciones.
Ni siquiera más comprensión.
Estaba frustrada.
Y nosotros, con prisa. Aunque sabemos que no somos eso, ni lo queremos.
Y cuando hay prisa, la calma no siempre entra por la puerta.
Al final, hubo límite.
No acuerdo.
No solución perfecta.
Solo un mensaje claro y sostenido desde el adulto:
Ahora no se cambia la mochila.
Abrazo con la mirada y con el cuerpo.
No porque no importara lo que ella sentía.
Sino porque el momento no lo permitía.
Inés entró disgustada y triste.
Nosotros también un poco removidos.
Pero conectados.
Presentes.
Sin haber ganado nada,
ni perdido lo importante.
Porque criar no va de convencer siempre.
Va de sostener.
Incluso cuando no hay acuerdo.

Seguimos compartiendo momentos como estos, porque son reales y nos pasan.
Porque sé que muchos días se parecen demasiado a esto.
Y porque, si hoy te has sentido ahí, quiero que sepas algo sencillo:
No estás solo.
Y no hace falta hacerlo perfecto para hacerlo con amor.
Lo importante de trabajarte como padre,
antes que enfocarte en tu hijo.
💧 La dosis de hoy
No todo conflicto necesita resolverse para estar bien acompañado.
A veces,
la calma no está en encontrar la solución perfecta,
sino en mantenerte presente cuando no la hay.
El límite, dicho con respeto,
también es una forma de cuidado.
Y aunque, en esta ocasión, no tuvimos acuerdo,
la relación sigue intacta.
Eso es lo importante.
Estamos pensando en crear una pequeña comunidad para papás y familias,
¿Te apetece realmente que la creemos y compartamos?
Gracias por estar aquí.
Por leer.
Y por seguir buscando calma, incluso en las puertas del cole.
PD: No solemos pedir nada, pero si quieres compartir esta “newsletter” con otras personas, y que disfruten como tú, nos harías un gran favor.
Es gratis, ya lo sabes je je je.
PD2: Si quieres hacer alguna propuesta o quieres colaborar con nosotros, escríbenos a [email protected]
Nos seguimos leyendo, si tú quieres :-)
Una pequeña pausa.
Una dosis de calma.
Nada más. Nada menos.
💧Tu dosis, eres tú.💧
Con cariño,
Anna y Fernando | Dosis de Calma

